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Vivir la Multidimensionalidad


Multiverso

Somos seres multidimensionales, pero ¿eso qué quiere decir en mi vida? Sigue leyendo y te cuento mis exploraciones y descubrimientos.


Comencemos por la archicélebre, aunque en ciertos momentos poco apreciada, 3D. La pura materia. Sí, la 3D parece ser en muchos casos un factor limitante para las aspiraciones espirituales e incluso, creativas; sin embargo, es en realidad un auténtico laboratorio para el alma. Es el escenario en el que experimentamos aquello que nuestra alma ha imaginado en otras dimensiones. Todo parece sólido, establecido, reglado y digo parece porque depende totalmente desde dónde estés observando o si prefieres, quién está observando. Hay muchas personas que viven conscientes sólo de la 3D. Cuando estás ahí la imagen que se podría dar a la 3D es la de un cubo. Algo sólido, concreto, con ángulos, dimensiones claras. Algunas personas optan por quedarse ahí porque les parece más sencillo. Nada que decir al respecto puesto que cada alma tiene un camino que hacer que le es único.


Cuando comienzas a mirar fuera de la 3D, lo más probable es que te encuentres con la 4D. Ésta es una dimensión amplia y compleja. La puedes visualizar como una jungla espesa, llena de lianas que te atrapan y te impiden el paso, avanzas con la confianza porque no puedes ver más allá de unos metros. Todo parece igual. La 4D también conocida como astral o cuerpo emocional acumula la información inconsciente personal y colectiva, los arquetipos, las proyecciones propias y ajenas, las creencias personales y heredadas, traumas y un etcétera más o menos largo. En 4D eres consciente de todas las voces que te habitan. Al principio no eres capaz de distinguirlas ni de saber a cuál seguir. Atravesar la ·4D es una tarea propia de una película de aventuras en la que tendrás que enfrentarte a todo tipo de retos para eliminar las interferencias, los espejismos y el lastre y así ir aclarando el espacio interior. Barbara Hand Clow, astróloga, maestra espiritual y autora de numerosos libros alrededor de estos temas, describe la 4D como un paraguas, una pantalla que nos separa del resto de las dimensiones. A mí me gusta más la imagen de la jungla o el laberinto aunque en esencia es lo mismo.


Cuando estás inmersa en la 4D crees que la realidad es lo que estás viendo, que esa es la verdad. Es difícil poner los pies fuera de esta dimensión, requiere mucha confianza, mucha escucha, voluntad y valor para no dejar de cuestionar lo que se te presenta como la verdad y que en la mayoría de los casos es validada por el entorno. Sin embargo, cuando te colocas en el camino de la liberación del Ser, cada obstáculo es una llave para abrir las puertas que te llevarán fuera de ese espacio. Los sueños son también portales. Te hablaré de ellos en otra ocasión. La salida de 4D no es radical y total. En realidad, transitar las dimensiones no significa superarlas ni dejarlas atrás, sino integrarlas y conocerlas de modo que no sean limitaciones para la consciencia y para la manifestación del Ser.

La Jungla de la 4D

Cuando logras extraerte de esa jungla 4D puedes ver todo ese entramado en el que has estado atrapada, puedes ver los patrones, los callejones sin salida, los engaños. Es muy habitual que la 4D te vuelva a abducir y muy probablemente lo hará regularmente. En cada ocasión te será más fácil salir y lo harás más rápidamente hasta que llegará un momento en que puedes atravesar la jungla sin que ninguna liana te atrape.


Ese paisaje laberíntico se ve con mucha claridad desde 5D que en mi imaginario es una playa de arenas blancas, aguas transparentes y tranquilas viendo el lejano horizonte fundirse con el cielo. La 5D es un lugar de calma total, de silencio. Es la primer contacto con el centro del Ser o la primera etapa porque más adelante en las dimensiones encontrarás otros espacios centrales. Recuerdo perfectamente la primera vez que logré extraerme de la 4D durante un tiempo. Parecía que habían apagado la radio o que la maquina cortacesped se había parado. Y lo recuerdo también porque sin tener la visión que ahora tengo sobre las dimensiones, ni siquiera era consciente de que estaba transitandolas, hice un dibujo en el que se veía un laberinto complicadísimo y agobiante y un espacio totalmente vacío que ocupaba la mayor parte de la hoja. Cuando lo vio mi hijo me preguntó que era ese dibujo y yo le contesté sin pensarlo “cómo me siento”.


Llegado este punto quiero aclarar algo para evitar equívocos. Te presento las dimensiones en forma de lugares como una metáfora. Las diferentes dimensiones son estados de consciencia o perspectivas.

Y dicho esto continúo con esta visita guiada. Antes de entrar en la sexta dimensión decir que la tercera, cuarta y quinta forman parte de una misma fase o plano. Y lo mismo la sexta, séptima y octava. De modo que el paso entre la 5D y la 6D tiene ese cambio de textura o de contexto vibratorio. No soy una experta en videojuegos, pero mi hijo sí y por lo que capto es como pasar a otro nivel de juego o a otro universo. El universo de la 6, 7 y 8 es mucho más difícil de comprender para la mente.


La sexta dimensión tal y como yo la he experimentado es el estado en que puedes comprender la labor de la oscuridad en este laboratorio del alma que es la vida en la materia. La oscuridad y la luz tienen el mismo objetivo y colaboran para obtenerlo aunque las formas de la oscuridad son más difíciles de asumir desde la mentalidad humana. En la sexta dimensión se presenta con toda claridad la belleza y la geometría de esas experiencias que nos poden realmente a prueba en nuestras vidas de 3D. Experiencias que el alma junto con la fuente han diseñado con precisión para aprender y recordar. La imagen que tengo de la 6D es un espejo oscuro en el que puedes ver la geometría de la vida. Para integrar la 6D es necesario abrazar y amar tu propia oscuridad. Digo oscuridad y no sombra porque no son lo mismo. Te encontrarás con la sombra en la 4D, mientras que la oscuridad está en la 6.


Cuando logras abrazar la oscuridad, recuperas una cantidad enorme de poder. Poder de presencia, poder de amor, poder de creación. Y ese poder te propulsa a la 7D que es la dimensión del continuum. Desaparece el tiempo y el espacio y entras en fusión con la energía de la vida, fluyes con ese río. Es la perspectiva de la armonía total, se podría decir el paraíso. Y de nuevo el paraíso es un estado del ser, un estado vibratorio. El estado correspondiente al paraíso es estar en total coherencia.


Mis exploraciones de la multidimensionalidad han llegado hasta aquí por el momento. Sigo adentrándome en los misterios del ser y expandiendo cada vez más mi consciencia así que seguiré contándote mis descubrimientos.

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