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El Espacio de Manifestación en la Materia

Toda creación se origina en un espacio intermedio. Ese espacio se ha denominado de distintas maneras a lo largo de la historia y en diferentes tradiciones. Culturas indígenas lo han denominado el mundo del sueño; los griegos lo llamaban nous; en la física teórica sería el espacio cuántico. Y popularmente lo podríamos denominar la imaginación.


Durante milenios se ha cultivado este terreno a base de historias, de cuentos, de cantos, de sueños... Todo ese material entra en el espacio de la imaginación y crece, se transforma en imágenes, en símbolos que más tarde toman cuerpo, toman materia gracias a la energía creadora. Es fundamental volver a los mundos imaginarios, alimentarlos y estimularlos porque de ellos saldrán nuestras obras.

Una madre y un padre son el dos, generan un espacio entre ellos para su creación que es el tres. El triángulo se encuentra en la base de la creación, la flecha que avanza. La trinidad sagrada. No es sagrada por lo religioso, sino que es sagrada por crear vida. Todo, absolutamente todo lo que es emerge de ese espacio imaginal. Nuestros hijos e hijas se gestan en primer lugar en ese mundo intermedio donde sus progenitores ponen la semilla del deseo. Nuestra gestación no comienza en el útero de la madre, comienza realmente en ese espacio imaginal.


Eso ocurre también en el interior de cada ser humano con nuestra pareja parental interna. Si tomamos la visión griega tenemos el alma y el espíritu y entre ambos, en el espacio de creación, el nous que es la parte más elevada del alma ese lugar que toca a ambos: alma como principio femenino y espíritu como principio masculino. Al final siempre llegamos a la unión de las dos polaridades creadoras.


Incluso las enfermedades llegan a la materia que es nuestro cuerpo como un mensaje de nuestro inconsciente desde ese espacio intermedio.


Explorar ese espacio imaginal nos permite afinar lo que queremos traer a la materia. Es importante este paso de exploración y purificación porque es como un terreno de cultivo que hay que preparar eliminando los restos de antiguos cultivos, los desechos u otros elementos que pueden interferir con el óptimo desarrollo de las semillas que deseamos plantar ahí.


El espacio imaginal utiliza el lenguaje del alma, el lenguaje de los sueños que es el símbolo, el rito.


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