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El Cardo y la Mariposa


Sentada sobre una roca con la mirada perdida en el infinito

el aleteo de una mariposa resonó como un dragón volando a mi vera


La bellísima criatura posó sus imperceptibles patas

sobre la flor de un cardo

esplendorosa,

radiante,

amorosa, amante

La mariposa se deleitaba con el néctar de la flor de cardo

La flor de cardo se abría rendida ante la mariposa


Fui mariposa y fui cardo


Las espinas del camino, mis propias espinas,

la dureza, la defensa.


El cardo se armó de valor

para mostrar también la belleza de su esencia

y a través de las espinas creció una bella flor


Gracias a ese acto de valor y de amor

me convertí en la mariposa

que vino a honrar el dulce néctar del cardo en flor.


Ambos celebraron la unión


La mariposa voló saciada a cantar la belleza del amor

El cardo se quedó con el sabor de los labios de la mariposa


Ya no hicieron falta más primaveras.

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