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Para mí la economía del don o del regalo (gift, en inglés) es una apuesta por un cambio de mentalidad que lleve la sociedad hacia una postura de prosperidad, confianza y colaboración. Supone un salto importante desde la mentalidad predominante de tomar/poseer a dar/recibir. En su máxima expresión, la economía del don consiste en ofrecer aquello que deseas sin esperar nada a cambio, confiando que recibirás todo lo que necesitas cuando lo necesitas. No pedir nada a cambio no significa que no se dé un valor a lo que se ofrece, sino que implica un cambio total de enfoque para dirigirlo hacia un nuevo paradigma. El don centra el foco en aquello que se quiere ofrecer sea material o servicio en lugar de centrarlo en la cantidad de dinero que vas a obtener por ello. Recordemos que economía significa etimológicamente administración del hogar así que de algún modo el tipo de economía que practicamos nos habla de lo que habita el hogar. Esto que puede parecer muy idealista tiene un impacto directo en la vida que creas para ti y tu entorno. Lo que vas a generar cuando tu enfoque principal está puesto en lo monetario es diferente de lo que generas cuando la primera mirada está puesta en aquello que tienes o creas para ofrecer. Por mi parte, trato de que no haya juicio alguno relativo a la elección de cada cual, simplemente ser consciente del impacto que tiene cada elección que hacemos puesto que nos llevan por diferentes caminos del mismo modo que no es lo mismo comprarse un coche que ir de viaje aunque la inversión sea lo misma.

 

La economía del don nos lleva a la libertad de elección, a la autorresponsabilidad y a aprender a hacer valoraciones sin referencias, pero por encima de todo nos invita a desarrollar la confianza y el espíritu colaborativo.

 

El don no significa ni gratuidad ni trueque. Gratis significa etimológicamente favor, pero también superfluo, que no sirve, de modo que en una parte de nuestro inconsciente lo gratis está asociado a sin valor. De hecho, es frecuente ver que nos comprometemos menos con aquello que se nos ofrece gratis. En cuanto al trueque, la mentalidad sigue siendo la de te doy a cambio de algo aunque en este caso no sea dinero. El don es realmente un reto para el funcionamiento más habitual en nuestro tiempo.

 

Para mí la economía del don es un ejercicio interesante observar cada vez si estoy preparada para aceptar total y sinceramente que alguien decida no hacer don y no juzgarle por ello y observar también si parto de la idea que la gente quiere darme porque valora lo que ofrezco.

 

Mi principal referencia e inspiración en la economía del don es Charles Eisenstein. Charles tiene una larga experiencia aplicando la economía del don y uno de sus consejos en esta práctica que yo he adoptado es el ritual de entrada como una forma de marcar el comienzo de esa relación de dar/recibir. Ese ritual consiste en una aportación económica previa establecida. Te daré un rango y tu elegirás el don. 

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