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chamana sanadora alquimista terapeuta artista dragona  maga

Mi historia

He vivido al menos cinco vidas en esta y otros tantos nombres he portado.

Hay quien me llama chamana, quien me dice maga, sanadora,

 mentora, sabia, dragona, artista...

Lo cierto es que si miro atrás desde niña he sido el punto de unión entre

realidades que parecían opuestas. 

Nací en el seno de una familia de agricultores-ganaderos y

tuve al mismo tiempo otra familia que era el bosque.

En el bosque aprendí el lenguaje de las criaturas que lo habitan

y encontré el hogar que no tenía entre los humanos.   

Salí del bosque y de la aldea para estudiar Bioquímica

y adentrarme después en el mundo de la investigación médica

en el seno de una gran compañía multinacional. 

Cuando comencé lo que se llamaría un camino espiritual o de autoconocimiento abandoné la investigación y pasé al mundo del periodismo y la comunicación. 

A partir de ahí comencé a unir ciencia con espiritualidad.

Con el nombre de Angela Boto escribí para El Mundo, El País, entre otros.

Durante varios años viví en una ecoaldea en la que se cultivaba el respeto a la tierra, la autosuficiencia, la escucha del alma y el desarrollo humano.

Allí, además de volver a vivir en comunión con la naturaleza,

exploraba y aprendía vías de la escucha del alma.

Y también me convertí en madre, una gran escuela de vida. 

Pasar por una relación destructiva y una separación traumática llevó a un proceso de alquimia profunda durante el que el único mapa, la única guía era la voz de mi alma. Ese viaje intenso me llevó a numerosos lugares internos y también externos (Perú, México, Francia, Indonesia).

No sólo adquirí múltiples herramientas, sino que desarrolle otras y sobre todo recuperé dones que habían perdido por el camino 

Decía Gandhi "mi vida es mi mensaje", y yo añadiría que mi vida

es también mi obra de arte.

Mi objetivo es que la tuya sea también tu obra de arte.

De niña me decían "demasiado sensible, demasiado soñadora y demasiado bondadosa". Más tarde descubrí que esas son precisamente mis fortalezas.

Uno de mis dones es percibir aquello que está oculto, la geometría de la vida

y su orden interno.

Mi hipersensibilidad me llevó a la fragmentación y ésta fue el motor de unir herramientas y experiencias que me han permitido liberarme de los condicionamientos familiares, culturales, e incluso más allá,

para recuperar mis dones de mujer medicina, de acompañante, de clarisintiente y catalizadora de transformaciones profundas.   

 

Mi Bandera es el Activismo Amante

La respuesta, el fin y el principio

es el AMOR

Así en mayúscula porque hablo del Amor fuente de toda creación 

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